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Trump vuelve a agitar la geopolítica: insiste en comprar Groenlandia
INTERNACIONALES

Trump vuelve a agitar la geopolítica: insiste en comprar Groenlandia

El presidente estadounidense no descarta el uso de la fuerza.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar tensión internacional al confirmar que analiza “activamente” la posibilidad de comprar Groenlandia, una idea rechazada de plano tanto por la población de la isla como por Dinamarca, país que mantiene su soberanía.

La Casa Blanca sostuvo que Trump considera estratégica a Groenlandia para frenar la influencia de Rusia y China en el Ártico. Su portavoz, Karoline Leavitt, explicó que el tema está en debate dentro del Gobierno y que, aunque la vía diplomática es la prioridad, no se ha descartado explícitamente el uso de la fuerza.

Las declaraciones provocaron conmoción en Dinamarca y preocupación entre aliados europeos. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que mantendrá reuniones con funcionarios daneses la próxima semana, en un encuentro del que también participará el gobierno de Groenlandia. “Nada sobre Groenlandia sin Groenlandia”, advirtió la ministra Vivian Motzfeldt.

El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, reiteró que la isla “no está en venta” y que solo sus 57.000 habitantes pueden decidir su futuro. Groenlandia es un territorio semiautónomo bajo soberanía danesa.

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, fue contundente y advirtió que un eventual ataque de Estados Unidos a otro país de la OTAN paralizaría la alianza y pondría en jaque el sistema de seguridad internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial.

Aunque el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, negó tener información sobre un posible envío de tropas, reconoció que no fue notificado previamente sobre recientes operaciones militares estadounidenses en el exterior, lo que alimenta la inquietud sobre la política exterior de Trump.

El interés por Groenlandia no es nuevo. Desde el siglo XIX, distintos gobiernos estadounidenses evaluaron adquirir la isla por su valor estratégico y sus recursos naturales. Incluso tras la Segunda Guerra Mundial, Washington llegó a ofrecer 100 millones de dólares, propuesta que nunca prosperó.

El renovado impulso de Trump revive ese viejo objetivo, pero esta vez en un contexto internacional mucho más frágil y con aliados que observan con creciente alarma los movimientos de la Casa Blanca.

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